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Unidad e integración o el imperio

EL DESTINO DE NUESTRA AMERICA ESTA EN JUEGO

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Con una decisión de estilo sentencioso, el presidente Barack Obama decretó que Venezuela representa una «amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad nacional y política exterior de los Estados Unidos».

Cualquier ciudadano común de nuestra América Latina podría preguntarse:

¿De qué manera Venezuela pone en peligro la seguridad de los Estados Unidos?

La espada de Bolívar y de los valientes venezolanos se alzó una vez contra el colonialismo español para conquistar una patria libre.

Esa nueva nación que más tarde se llamó Venezuela jamás se propuso invadir otras naciones y mucho menos andar propagando guerras por el mundo.

La historia trajo con el tiempo al Comandante Hugo Chávez para alzar desde esa misma tierra su voz en defensa de la auténtica Democracia y el Poder del Pueblo.

Al igual que Bolívar, Chávez comprometió cada minuto de su vida en el esfuerzo por construir la Patria Grande Latinoamericana.

Hace apenas 10 años se produjo un acontecimiento histórico trascendental:
Chávez, Néstor y Lula se unieron para hundir en aguas profundas de Mar del Plata las ambiciones del Imperio representado por Bush.

Desde las entrañas de nuestras luchas emancipatorias volvían las acertadas palabras de Bolívar: «Jamás seré de la opinión de que los convidemos para nuestros arreglos.»

Ahora Estados Unidos quiere revancha.

Venezuela es un peligro, hay que acorralarlo con un derrumbe del precio del petróleo, con desabastecimiento, con bandas fascistas sembrando muerte en las calles. ¡Hay que derrocar a Maduro!

La extorsión de los fondos buitres respaldada por la Justicia de los Estados Unidos no alcanzó para desestabilizar al gobierno argentino. Es necesario que los servicios de inteligencia y parte de la justicia del sistema pongan en marcha una trama conspirativa. Cargarle un fiscal muerto al gobierno. ¡Hay que derrocar a Cristina!

Las Corporaciones no pudieron impedir el triunfo del Partido de los Trabajadores en Brasil, es preciso redoblar la apuesta pidiendo juicio político a la presidenta recién electa. ¡Hay que derrocar a Dilma!

El «NO AL ALCA» es una vergonzosa herida que no cicatriza. Venezuela, Argentina y Brasil no han sido elegidas al azar en esta contraofensiva.

Una interrupción de los procesos transformadores en estos países, tendría, más temprano que tarde, consecuencias directas sobre otras naciones más débiles y pequeñas como Bolivia, Uruguay y Ecuador.

No es alarmismo decir que durante los próximos meses se juega el destino de nuestro continente para las próximas décadas.

Por eso tiene suma importancia las declaraciones contundentes de la CELAC y la UNASUR rechazando la amenaza injerencista a la soberanía y al principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados por parte del imperialismo norteamericano.

«Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad»… no lo decimos los bolivarianos, lulistas, kirchneristas y peronistas del siglo XXI, lo dijo el incuestionable patriota Simón Bolívar hace unos 200 años.