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El odio de la oligarquía. Ayer y hoy

LUCES Y SOMBRAS DE UN PASADO PRESENTE

bombardeo1955

Hace menos de una semana recordábamos ese hecho bestial de los fusilamientos de José León Suárez, donde los hijos del Pueblo entregaban, una vez más, su sangre en la lucha por sostener una Patria más Justa, Libre y Soberana.

El relato que tan maravillosamente supo realizar, con el toque que solo él poseía, Rodolfo Walsh en esa narrativa periodística, se visibilizaba el ahondamiento de la represión por parte de la oligarquía apátrida contra el Pueblo trabajador.

Esa escalada violenta en detrimento de diez años de avance en las conquistas de las mayorías populares, fue cristalizada el 16 de septiembre de 1955 con el golpe gorila conocido como la “Revolución Libertadora”. (Paradójico para entender algunos planteos hoy).

En el acervo del Pueblo se la recuerda como la Revolución Fusiladora.

El preludio de todo este relato sucedió el 16 de junio de 1955, cuando un grupo de políticos opositores en conjunto con la iglesia y las clases dominantes, todas con eco en las fuerzas armadas y bajo el lema “Cristo Vence”, bombardearon la histórica Plaza de Mayo acribillando y masacrando a mujeres, hombres y niños. Todo con la intención de hacer tronar el escarmiento.

Mucho hay para decir sobre esa restauración oligárquica que se instaló en 1955. Simplemente vale, hoy a meses de una nueva elección presidencial, llamar la atención del lector y recomendar la reflexión sobre nuestra historia reciente; ésta nos ayuda muchas veces a la comprensión del presente y nos proyecta al futuro con una visión más clara. Por ejemplo cuando se lleva a cabo un paro “general”; o cuando se enrostra de violento, antidemocrático y hasta de dictatorial a un gobierno elegido por las grandes mayorías populares. Que permite sin reprimir (y no nos referimos a bastones) cualquier tipo de manifestación en contra de la conducción del Gobierno Nacional y del Proyecto Nacional, Popular y Democrático; – manifestaciones que son ostensiblemente violentas-.

En ese sentido señalamos…

…que el árbol no nos impida ver el bosque.